$12 USD, pago único.
Un plan pensado para el niño selectivo: cada día te dice qué preparar en 15 minutos y qué decirle en la mesa, sin obligarlo y sin saber de nutrición.
[PENDIENTE: cómo y cuándo recibe el acceso, p. ej. “Acceso inmediato a tu correo apenas confirmas el pago”]
Al final del día abres la lonchera y está igual que como la mandaste en la mañana. Otra jornada sin comer casi nada.
Tu hijo come cuatro o cinco cosas y rechaza el resto. Cada vez que intentas sumar algo nuevo, pasa esto:
Solo quiere arroz blanco, cereal o pancakes, y lo demás lo aparta.
No le hacen gracia las frutas y la mayoría de las verduras.
Cuando no quiere lo que cocinaste, terminas haciéndole otra cosa para que al menos coma algo.
Come mejor donde la abuela que contigo en tu propia mesa.
La comida en familia se volvió un momento de tensión en lugar de un rato tranquilo.
No es que tu hijo “no coma”. Come, pero se quedó en las mismas cinco cosas de siempre, y sumar una nueva termina en pelea.
Recetas sueltas de YouTube, Instagram y Pinterest:
llegan de golpe, sin orden, y a más opciones, más parálisis.
Recetarios de 200 o 500 recetas:
la cantidad no resuelve el rechazo, y queda otro PDF guardado sin usar.
Obligar, premiar o castigar:
presionar aumenta el rechazo y llena la mesa de peleas.
Cocinarle un plato aparte:
el repertorio se hace cada vez más pequeño y terminas con dos menús cada día.
Snacks "saludables" de paquete:
traen azúcar oculta y el niño se acostumbra al empaque.
Esto es un plan de 21 días que parte de las comidas que tu hijo ya acepta y le suma variedad de a poco, una cosa a la vez.
La idea es sencilla: tu hijo no salta de sus cinco comidas seguras a un plato desconocido. Cada día toca algo que ya come y cambia un solo detalle.
El plan parte de lo que tu hijo ya acepta hoy (pasta, arroz, pan, pollo), no de un plato nuevo.
Cada día se mueve un solo elemento: la forma, el color o un ingrediente. Sin saltos.
Al lado de cada receta viene qué decir en la mesa, sin obligar y sin premiar.
El plan te dice cómo responder cuando dice que no, para que la mesa no se convierta en pelea.
Marcas el avance en el registro y ves, semana a semana, que sí se mueve.
Cada día te dice qué receta toca, cómo servirla y qué hacer si la rechaza. La consulta te toma 2 minutos.
Agrupadas por comida segura (pasta, arroz, pan, pollo, huevo, fruta). Sirven para la lonchera y para la merienda.
Te quita la culpa y te muestra cómo poner la mesa sin presión. Se lee en 20 minutos.
Qué decir cuando dice "no quiero", "eso está feo" o pide otra cosa.
Para ver el avance semana a semana en una sola hoja.

Abres la lista de la semana y compras en cualquier supermercado, sin ingredientes raros ni caros.

Le envías el mensaje a la abuela o a la niñera y todos siguen las mismas reglas.

Eliges la lonchera del día y la armas con su comida segura más un elemento puente.
No hay cupos ni un contador que baje. La razón para empezar hoy es otra: cada comida sin plan es otra pelea y otra lonchera que vuelve llena.
Mientras más tiempo pasa, más se acostumbra tu hijo a sus cinco comidas de siempre. Empezar esta semana es empezar antes de que esa lista se haga todavía más corta.
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Soy Mariana, mamá de dos hijas. Durante mucho tiempo batallé para que comieran de todo y para darles variedad sin repetir siempre lo mismo.
Probé métodos, recetas de internet y las recomendaciones del pediatra. Con el tiempo fui armando un paso a paso que sí me funcionaba en mi día a día.
Quien es mamá sabe lo difícil que es acomodar el tiempo entre la casa, las niñas, cocinar, ser mamá y ser pareja. Este plan es justo lo que a mí me sacó de esa pelea diaria, y es lo que te quiero compartir.
Si en los primeros 7 días sientes que esto no es para ti, escribes, pides tu dinero y te lo devolvemos completo, sin explicaciones.
El plan está hecho justo para eso. Empieza por las comidas que ya acepta y suma cambios pequeños, no platos nuevos de golpe.
No. Cada receta son 4 pasos y 15 minutos, y el plan te dice qué hacer cada día.
Son los de cualquier supermercado. La lista de compras por semana viene incluida.
Lo que probaste eran recetas nuevas. Esto empieza por las que tu hijo ya come y cambia una sola cosa a la vez.
Para eso está el guion para abuelos y cuidadores, para que en las dos casas sigan las mismas reglas.
Las recetas se pueden adaptar. Si hay una alergia diagnosticada, las indicaciones de tu médico mandan siempre.
Esto es lo que te llevas hoy:
Todo por $12 USD, pago único, con garantía de devolución.
Los resultados dependen de cada niño y de la constancia con que apliques el plan. Este material es de apoyo y no reemplaza la indicación de tu pediatra. Si tu hijo tiene una alergia o condición diagnosticada, sigue siempre las indicaciones de su médico.